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Es época, pero NO voy a hablar de política.

Permitidme que os cuente la última partida de póker que se disputó en mi Casino de referencia.

Como os digo, suelo jugar esa partida desde junio de 1977. La verdad es que las primeras partidas eran un poco al tún tún. El Casino era bonito y empezaba a tener tecnología venida de USA y países más desarrollados.

Ninguno de los que asistíamos a la partida habíamos jugado antes a este juego. A veces confundíamos los turnos de apuestas y siempre estaba el dilema de qué venía antes, si el color o el full.

En unos años los que nos sentábamos allí empezamos a ser amigos. No en la mesa, por supuesto, ahí es donde nos jugábamos los cuartos. Pero sí fuera, ya que ya nos íbamos conociendo, gastábamos bromas y opinábamos del Barça, del Madrid, de mujeres, lo típico.

Por supuesto que hubo momentos de alta tensión entre nosotros, casi llegamos a las manos alguna vez, pero por suerte la sangre no llegó al river.

Uf, me acuerdo con algo de miedo una vez, en febrero del año 1981. Entraron unos tíos chungos a robarnos. La verdad es que yo me acojoné, me metí debajo de una silla y pensé que más valía que se me llevaran la pasta que quedarme ahí tieso de un plomazo.

Hubo un colega, el que llevaba la voz cantante en la mesa aquellos años, Adolfo creo que se llamaba, que se encaró con ellos, con dos huevos. Y hubo otro desde fuera que nos ayudó y llamó a la poli y por suerte pillaron a los ladrones y los metieron en la cárcel.

¿Sabéis qué os digo? Que ese susto nos sirvió a todos para hacer más piña y, pese a que cada uno éramos de nuestro padre y nuestra madre, todos queríamos seguir viniendo a la partida cada semana. Decidimos hacernos fuertes y procurar que nadie nos quitara nuestro “estado del bienestar”.

Bueno, yo aquí he venido a hablar de póker y todavía no he contado ninguna mano.

Hace poco pidieron volver a nuestra mesa unos que ya hacía tiempo que no venían.

Un vasco que estuvo un tiempo desaparecido porque había estado en la trena. La verdad es que se lo merecía y nadie sabe responder al porqué lo sacaron de allí, pero bueno, se supone que ha cumplido con su castigo y que tiene derecho a volver a jugar con nosotros.

En esta reentré también pidieron volver nuestros amigos gallegos, buena gente, pero que quieren inculcarnos sus normas y de momento no estamos por la labor.

Ah, y ya sabéis que yo soy catalán. Pues me llamó un paisano mío que había tenido algún problemilla y se había ido fuera a vivir. Creo que a Bruselas o por ahí. Y me preguntaba si le podíamos perdonar una parte de la deuda que dejó en el Casino antes de irse fuera del país.

La verdad que Santi, uno que juega siempre en el lado de más a la derecha de la mesa, que lo que quiere es soltarle dos hostias cuando lo vea entrar. Veremos qué pasa.

En eso estamos. En plena mano. Llega la acción después del botón y resulta que nos ofrecen el apoyo de todos ellos para salvar la hipoteca del Casino porque últimamente no hay suficientes votos en la Junta como para gobernarlo bien.

Pero claro, éstos ponen sus normas, nos dan el apoyo pero a cambio de cosas, faltaría más.

Uno nos pide que le dejemos robar unas cuantas ciegas. El otro que en su lado de la mesa quiere una azafata que le haga masaje constantemente ( y gratis, por supuesto), los otros que ya no podemos hablar en castellano en la mesa como idioma oficial, sino que también vale el gallego, el catalán y el euskera.

A mí esto último no me parece mal, al fin y al cabo nosotros metemos allin, raiseamos o tribeteamos todo el tiempo usando el inglés y al final nos hemos acostumbrado.

La cuestión es jugar, ¿no?

Ahora bien, llevo la mosca tras la oreja porque no me fío yo mucho de esta alianza que nos proponen. Es que no me suena ni a alianza, yo la veo como un farol pero con cartas marcadas.

De hecho he oído alguna frase que le sueltan a Pedro, el que lleva ahora la sala, que suena a amenaza: “si te damos nuestros votos vamos a pedir un referéndum para decidir si cambiamos del Texas Holdem a la Brisca o al Mus.”.

Claro que tampoco me extraña que vayan con estas. Hay que reconocer que Pedro nos ha mentido en muchas de las cosas que nos ofreció cuando salió elegido para llevar el Casino: que si nunca más iba a dejarles jugar porque eso era ilegal, que si íbamos a recortar la comisión del Casino cuando la ha aumentado, que si íbamos a proteger más los derechos de las jugadoras cuando hemos hecho lo contrario… Y resulta que luego nos dice que no ha mentido, que ha “cambiado de opinión”.

Yo la verdad es que mientras me dejen salir los viernes de casa y me distraiga un ratito…ya no pido más. Fijaos que no pido ni ganar siquiera. Pero lo del Mus no me hace mucha gracia vamos.

Eso de levantar la ceja o rascarse una oreja, envido, ir a ocho o a cuatro reyes, la pequeña, la chica…no me entero.

Y es que a mí lo que me gusta es pagar mi buy-in y jugar tranquilo, sin prisa. Esperando mis ases, culebreando con mis Q8 suited y charlando con los rivales que ya son amigos. ¿Que cada uno tiene su acento? ¡Joder, pero si eso es lo bonito!

Uno me cuenta cómo son sus playas, el otro que su mujer hace una fabada de su tierra que te cagas, está el que viene siempre después de currar con traje y americana pero que en cuanto se sienta se desabrocha la corbata y empieza a contar chistes (repetidos, pero se lo perdonamos) con acento de Joaquín del Betis. El madrile castizo, el gato gato, con su chulería divertida y sin malicia…si es que al final somos nosotros los más “transversales, inclusivos y  sostenibles”.

Decía Pau Donés, que en paz descanse, que “en lo puro no hay futuro, la pureza está en la mezcla”. Y no dejo de darle vueltas, oye.

Ya no sé si está bien o está mal eso de perdonar. Pero es que encima vienen con las exigencias de que lo van a volver a repetir. Unos, pedir el cambio de idioma; el otro, que le dejen jugar con sus normas y desde otra mesa; el otro, perdonar a aquellos que un día fueron a la cárcel y se saltaron las normas que tenemos desde hace 46 años. El otro, más deuda y gestionar él todos los buy-ins.

Y hasta aquí mi artículo de póker de este mes. En el próximo prometo hacer uno de política, que parece ser que también está de actualidad.

¿Vosotros qué opináis?

Escribidme a @enricbayon en twitter o Instagram y comentamos la jugada.

Menuda partida de póker… ni las que analiza mi vecino Javier Fernández.

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